Comienza en Madrid el III Congreso Mundial de Reservas de la Biosfera
El Príncipe de Asturias inauguró ayer el III Congreso Mundial de Reservas de la Biosfera, al que asistirán más de mil delegados de un centenar de países, con el objetivo de elaborar un plan de acción 2008/2013, además de valorar los resultados de la estrategia marcada en la anterior reunión, celebrada en Sevilla en 1995.
En su discurso, el Príncipe señaló que “las reservas de la biosfera, además de conciliar humanidad y naturaleza, son un modelo de cooperación para erradicar las carencias de las poblaciones más vulnerables y promover la calidad de vida de las comunidades vinculadas al medio rural y natural”.
Nada más comenzar su intervención, Don Felipe destacó que las reservas han asumido un papel activo para “rescatar el sentido profundo de cada lugar, para concitar consensos y para contribuir a afrontar con éxito las serias amenazas del deterioro ambiental, de pérdida de la diversidad y de la desertización. Es decir -añadió-, han demostrado, además de su capacidad investigadora e innovadora, que están a la cabeza de los instrumentos de los que disponemos para adaptar los vínculos entre sociedad y territorio”.
España reúne en su territorio nacional 40 de las más de 500 reservas de la biosfera que engloba la Red Mundial.
Por su parte, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha confiado en que el plan de acción que se firme en Madrid sirva de estímulo para profundizar en una nueva relación entre el ser humano y la biosfera y subrayó el apoyo de España a la existencia de redes regionales de reservas, como fórmula para compartir experiencias y estrechar lazos de solidaridad.
La ministra explicó que los desafíos ambientales “son, ante todo, éticos” y recordó que las reservas son laboratorios de una nueva experiencia de relación armoniosa entre los seres humanos y los ecosistemas que dan soporte a nuestro desarrollo.
Iniciativa de la UNESCO
En 1970 la UNESCO inició el proyecto “El hombre y la biosfera”, que tenía como objetivo conciliar la mentalidad y el uso de los recursos naturales, esbozando el concepto actual de desarrollo sostenible. Como parte de ese proyecto se seleccionarían áreas geográficas representativas de los diferentes hábitats del planeta, abarcando tanto ecosistemas terrestres como marítimos. Esas áreas se conocen como reservas de la biosfera.
Estas reservas de la biosfera están reconocidas internacionalmente, aunque permanecen bajo la soberanía de sus respectivos países, y no están cubiertas ni protegidas por ningún tratado internacional. Se seleccionan por su interés científico, basándose en una serie de criterios que determinan si un espacio se incluye en el programa.
La función principal de estos espacios es obviamente la conservación y protección de la biodiversidad. Sin embargo, también se persigue el desarrollo económico y humano de estas zonas, así como la investigación, la educación y el intercambio de información entre las diferentes reservas, que forman una red mundial.
En el año 2006, último recuento realizado hasta la fecha, existían 507 reservas de la biosfera catalogadas en 102 países diferentes.


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