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Síndrome de perturbación ambiental

Febrero 8, 2008 - Por admin · Publicado en Contaminación 

En los últimos años los científicos se muestran cada vez más preocupados por los efectos a largo plazo del deterioro de las condiciones ambientales, no sólo en la salud de los seres humanos sino de la naturaleza misma. “Ya no estamos hablando sólo de una mayor exposición a ciertos peligros extraños como causa de la mala salud. También estamos reconociendo el agotamiento o perturbación de procesos biofísicos naturales que son la fuente básica de la continua buena salud,” señala el epidemiólogo Tony McMichael, de la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

Corren cada vez mayor riesgo, según McMichael, los ecosistemas que determinan la productividad alimentaria y sistemas globales como el ciclo hidrológico, en el que el agua se evapora de las masas de agua y vuelve a ellas después de caer en forma de precipitación, y el “escudo de ozono” estratosférico que protege contra la excesiva radiación ultravioleta solar. Esas alteraciones ambientales tendrían una amplia variedad de efectos negativos en la salud humana.

Algunos ecólogos usan el término “síndrome de perturbación ambiental” para identificar las condiciones ambientales en deterioro y las amenazas resultantes para la salud. Paul Epstein, de la Facultad de Medicina de Harvard, enumera cuatro síntomas de este síndrome:

  • El resurgimiento de enfermedades infecciosas, como fiebre tifoidea, cólera y neumonía, y el surgimiento de nuevas enfermedades, como la tuberculosis resistente a los medicamentos y los trastornos reproductivos en los seres humanos vinculados con las sustancias químicas industriales.
  • La pérdida de diversidad biológica y la pérdida consiguiente de posibles fuentes de nuevos fármacos y plantas alimenticias.
  • La declinación de agentes polinizantes, como abejas, pájaros, murciélagos, mariposas y escarabajos, que son indispensables para la reproducción de las plantas con flor.
  • La proliferación de algas dañinas a lo largo de las costas del mundo, lo que lleva a más brotes mortíferos de enfermedades como la ciguatera y el envenamiento paralizador producido por la ingestión de mariscos.

Esos síntomas dan lugar a una pregunta inquietante: ¿en qué momento el agotamiento del capital ecológico y biofísico del mundo podría socavar la salud pública global? La OMS, por ejemplo, ha informado que una reciente epidemia de meningitis en el África subsahariana podría estar ligada a la expansión de las tierras agrícolas y de pastoreo degradadas, por efecto de los cambios en las formas de utilización de la tierra (menos cubierta vegetal) y la disminución de las precipitaciones a causa de los cambios climáticos regionales provocados por las actividades humanas.

En un estudio se asocia el marcado aumento de las enfermedades diarreicas entre los niños peruanos a las frecuentes y graves modificaciones meteorológicas de El Niño, caracterizadas por intensas precipitaciones, resultantes del calentamiento inusual del océano Pacífico ecuatorial. Se ha vinculado El Niño con brotes de fiebre del dengue, paludismo y cólera. Sus características han empeorado a causa de los cambios climáticos globales (ver el recuadro Calentamiento atmosférico mundial: signos inquietantes).

Los organismos que transmiten enfermedades como el paludismo, la fiebre del dengue y la esquistosomiasis son sensibles a la temperatura, la humedad, las características de las precipitaciones y al viento. El aumento de la temperatura tiende a acelerar los ciclos biológicos y a disminuir los períodos de incubación de los parásitos o los virus. Estos cambios contribuyen a extender el período durante el cual se transmiten las enfermedades y a que éstas se propaguen a nuevas áreas.

Los cambios climáticos globales también tienen efectos indirectos en la transmisión de enfermedades. El calentamiento atmosférico mundial, por ejemplo, haría necesario aumentar el riego. En climas cálidos la prevalencia de esquistosomiasis ya ha aumentado debido en gran parte a la expansión de los sistemas de riego y represas. Estos sistemas sostienen más caracoles acuáticos, huéspedes intermediarios del gusano de la esquistosomiasis, y ponen a más personas en estrecho contacto con los gusanos.

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Pro-grams, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.


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